5.08.2008

New Orleans sigue viva



Nueva Orleans post-Katrina

Elena Hernández

mosaico@prensa.com

 La gente de Nueva Orleans es muy hospitalaria y alegre, vibran con orgullo de sus raíces y cultura y luchan por mantener vivos los ritmos del jazz, sus sazones y aromas que los caracteriza. A pesar de su tragedia, continúa siendo un destino culinario por excelencia.


29 de agosto de 2005 un poderoso huracán azotó la ciudad de Nueva Orleans, dejando un saldo de destrucción sin precedentes. Las impactantes imágenes que dieron la vuelta al mundo mostraban una ciudad sumergida bajo varios pies de agua.  Me conmivío el sufrimiento de las miles de personas que tuvieron que abandonar sus hogares, en lo que fue la mayor evacuación en la historia de los Estados Unidos de América.  Un tercio de la población nunca regresó.

 Algunos han comentado que con Katrina la naturaleza le pasó la factura a una ciudad donde reina la decadencia, como durante el Mardi Gras, una fiesta de cuatro días que desencadena las conductas humanas más desenfrenadas, y que contagia a los más tímidos.  O que por ser un lugar donde se ha practicado durante más de un siglo el voodoo, una práctica religiosa prohíbida de origen africano traída por los esclavos durante la diáspora.

Nueva Orleans es única, distinta a todo el resto de los Estados Unidos por su herencia afro-franco-española de donde nacieron las culturas Cajun y Creole, por su particular estilo de comida y sus ritmos musicales.  Con Katrina, se temió que estos elementos se dispersaran a raíz del éxodo de sus nativos hacia otras partes del país. 

Cocinas Cajun y Creole

Volviendo al tema de la comida, se distinguen la Cajun, autóctona de inmigrantes canadienses-franceses que se establecieron en el estado de Louisiana, luego de ser expulsados de Canadá por los británicos en 1755. Ellos desarrollaron una cocina basada en productos locales y métodos simples, utilizando lo que estaba disponible en el área, como el arroz, los langostinos y peces de río, el maíz, el trigo y la caña de azúcar.  Mezclando métodos clásicos franceses como el uso del roux (mantequilla y harina cocida como base de salsas), el mirepoix (cebolla, apio y zanahoria), los cajun sustituyen la mantequilla por aceite o grasa de tocino y la zanahoria por pimentón verde. Estas dos preparaciones son la base de muchos platos cajun, tales como el etouffée (un guiso de langostinos de río, cangrejo o camarones), el jambalaya (un arroz tipo paella con pollo o mariscos y chorizos andouille) y el gumbo (una sopa de pollo o mariscos y especias, espesada con el okra o ñajú). Otros platos de origen cajun conocidos son el crawfish boil (langostinos de rio hervidos), el cochon au lait (el cochinillo entero), el gumbo z’herbes (gumbo vegetariano) y los pralines, que son dulces a base de pecanas, azúcar morena y crema.

 La cocina Creole por su lado, mezcla influencias francesas, franco-caribeñas, africanas, mediterráneas, italianas y americanas. Aunque los dos estilos de cocina comparten algunos ingredientes, la cocina Creole es más sofisticada que la cocina Cajun ya que la primera origina en el campo mientras que la segunda tiene raices aristócratas. Platos como el Shrimp Créole, que son camarones en un estilo criollo, en una salsa a base de cebolla, apio y pimentón, parecido al sofrito que se utiliza en muchas de nuestras cocinas, tomate, y un toque de tabasco,  el Muffuletta, de origen siciliano, es un emparedado con quesos y embutidos italianos untados de una pasta a base de aceitunas negras, las Ostiones Rockefeller (ostiones gratinadas con queso, perejil, mantequilla y migas de pan) creadas en 1899 honor a John Rockefeller en el restaurante Antoine´s en el centro del French Quarter, el barrio francés de Nueva Orleans, y los Bananas Foster, un postre clásico de guineos flambeados con azúcar y ron y servido con helado de vainilla.

Hablando del French Quarter, éste fue uno de los pocos sitios que se escapó de los severos efectos de Katrina por encontrarse sobre un terreno más elevado.  Es el corazón de la ciudad que aún conserva su arquitectura de origen español, las boutiques de antiguedades, sus clásicos restaurantes de más de un siglo de vida y sus notables clubes de jazz.  Allí es donde aún sobrevive la cocina clásica Creole, en los célebres restaurantes Antoine’s (713, Rue St. Louis), Galatoire’s (209, Bourbon Street), Arnaud’s (813, Bienville Street), Brennan’s (417, Royal Street) y el Court of Two Sisters (613 Royal Street), entre otros.

El papel de los chefs locales

Chef Paul Prudhomme y yo, durante la conferencia anual del IACP

Algunos chefs y restauranteros jugaron un papel muy importante en el rescate y conservación de las raíces culinarias del área. Paul Prudhomme es el ícono de la gastronomía Cajun y fue quien la hizo popular a nivel nacional e internacional en los años ochenta y noventa, convirtió su restaurante K-Paul’s Lousiana Kitchen (416, Chartres Strees) en un centro para dar de comer gratuitamente a las víctimas del huracán, mientras que el archifamoso Emeril Lagasse, de Nola (534, St. Louis Strees) y Emeril’s (800, Tchoupitoulas Street), fue fuertemente criticado por abandonar la ciudad y no quedarse luchando junto a sus compatriotas.   Donald Link, quien abrió Herbsaint en el 2000 (701, St Charles Avenue) junto a Susan Spicer de Bayona (430, Rue Dauphine), fue otro de los chefs que alimentó a miles de rescatistas durante y después Katrina.  No solo eso, además en medio del caos abrió un segundo restaurante, Cochon (930 Tchoupitoulas Street), hoy en día considerado entre los top cinco de la ciudad.

Tengo dos restaurantes favoritos en Nueva Orleans, que recomiendo con los ojos cerrados. El primero es una brasserie llamada Luke (333, St Charles Avenue), cuyo chef es John Besh, recientemente finalista en el programa “The Next Iron Chef” del Food Network. Este sitio abre para desayuno, almuerzo y cena todos los días y los domingos ofrecen brunch. En mi última visita probé una terrine de foie gras cocida lentamente con un toque de sal gruesa, y unos ravioli rellenos de cangrejo en una crema de ajos, limón amarillo y hierbas, impecables.


Un panameño que triunfa en NOLA

El segundo restaurante es el secreto mejor guardado de Nueva Orleans. Se llama Río Mar (800, South Peters Street) y su chef es Adolfo García, nacido en Louisiana de padres panameños.  En el 2006 Adolfo fue nombrado como mejor chef del año por la revista New Orleans y la revista Food & Wine de este mes de mayo eligió su restaurante entre los mejores de la ciudad.  He probado muchos platos de su carta pero en una reciente fiesta en su local se lució con los camarones en una salsa rémoulade servidos sobre un pequeño patacón, un pincho de chicharrón con un cubo de piña, una empanaditas deliciosas de carne, y lolipops de cordero, entre otros. En su carta Adolfo interpreta la cocina pan-latina utilizando ingredientes locales, influenciado por su raíces panameñas, una esposa dominicana y una breve estadía en España. Realizó estudios en el Culinary Institute of America y además de Rio Mar, también es dueño de La Boca (857, Fulton Street), una parrillada argentina.

 

 

4.24.2008

Ferrán Adriá: el futuro de la gastronomía está aquí, en América Latina


Aunque D.O.M. de Alex Atalá en Sao Paulo, Brasil, fue el único restaurante latinoamericano elegido entre los 50 mejores del mundo este lunes pasado por S.Pellegrino, Ferrán Adriá, el famoso chef español de El Bulli y ganador por tercer año consecutivo del primer lugar, ha dicho que el futuro de la gastronomía está en América Latina.

Ferrán Adriá tiene previsto visitar Sudamérica este año en búsqueda de nuevos sabores y olores para incorporarlos al menú de El Bulli. Para más información lea la noticia completa aquí.

A ponerse las pilas chefs de nuestro continente!

4.06.2008

Caminatas Culinarias por San Francisco

Elena Hernandez
mosaico@prensa.com


San Francisco, California, es una de mis ciudades favoritas, no sólo por sus atractivos paisajes, sino también por su diversidad cultural y étnica. Coincidentalmente, las ciudades que se dividen en barrios étnicos tales como París y Nueva York, se distinguen por ser culinariamente interesantes.

Para entender el porqué de la configuración étnica de esta ciudad recordemos su historia. La misma habla sobre las distintas migraciones, principalmente aquellas provenientes de China, cuyos ciudadanos llegaron a trabajar en las minas después del descubrimiento de oro a finales del siglo XIX. Así mismo, miles de personas arribaron desde Rusia, Corea, Japón, Vietnam, Italia, India y México, en la búsqueda del codiciado sueño americano. Estos inmigrantes hicieron de San Francisco y sus alrededores un hogar, por su agradable clima y su proximidad al mar, congregándose en vecindarios y dando nacimiento a los barrios étnicos. Estos barrios son Chinatown, North Beach, Japantown, Koreatown, Little India, Little Saigon y Mission.

En un reciente viaje realicé visitas culinarias guiadas a pie por Chinatown y North Beach. En la internet encontré compañías que ofrecen giras y me inscribí a través de sus sitios web.

North Beach: La pequeña Italia

Tomé el tranvía en Union Square y en 10 minutos estaba en el punto de encuentro con el guía y el resto del grupo, en el cruce de las calles Union y Colombus. Un pase de uso ilimitado por tres días para el tranvía cuesta 18 dólares y permite apreciar la ciudad al aire libre, sin tener que caminar las empinadas colinas de San Francisco, o gastar sumas astronómicas en taxis.

Tom Medin, nuestro guía de Local Tastes of the City, nos recibió y relató brevemente los antecedentes del barrio fundado por inmigrantes italianos que llegaron en búsqueda de oro y posteriormente para desarrollar la pesca en la bahía. Después de la Segunda Guerra Mundial muchas familias se dispersaron hacia los suburbios y al norte hacia la región vinícola, aunque aún existe una importante presencia de italianos en el área.

El primer sitio que visitamos fue Caffé Roma, un café-pastelería donde lo primero que resalta es la enorme máquina tostadora de café; allí

mismo se tuestan los granos. Ordenamos los macchiatos (espressos con leche), que estaban deliciosos. Caminamos unas cuadras hasta XOX Truffles, una diminuta chocolatería artesanal donde nos entregaron una bolsita con una variedad de cremosas trufas, unas rellenas de Amaretto, otras con frambuesas, de mantequilla de maní y de ganache infusionada con té Earl Grey, muy ricas y elaboradas con chocolate de muy buena calidad. La siguiente parada fue en Liguria Bakery, una rústica panadería italiana fundada en 1911 donde, según nos dijeron, preparan la mejor foccacia de la ciudad. Probamos una con tomate y cebolla calientita que vino envuelta en papel cera y que estaba deliciosa. Este sitio es muy famoso y sus foccacias y pizzas se acaban rápido, por lo cual se recomienda ir temprano. El Italian French Bakery Co. fue la siguiente panadería. Nos dieron un tour por la cocina y nos mostraron el horno de ladrillos gigante donde hornean el pan y los dulces de forma convencional, como hace 60 años. En esta panadería nos dieron a probar unos macarrons de coco y chocolate realmente exquisitos. También probamos los biscotti de almendras y chispas de chocolate como de un pie de largo y un pan ciabatta, muy buenos. Una visita a North Beach no estaría completa sin visitar una carnicería típica italiana, para eso nos detuvimos en Little City Selected Meats, un sitio como esos que salen en las películas de El Padrino.

Allí apreciamos los cortes de carnes y salchichas italianas, los enrollados de ternera y las supremas de pollo con relleno de ravioli, conejos deshuesados listos para asar, además de condimentos de todo tipo importados desde Italia. El tour culminó en Palermo Deli, un pintoresco delicatessen propiedad de tres hermanos, donde sirven emparedados y paninis de todo tipo con embutidos y quesos italianos, ensaladas como la de cangrejo Dungeness y otra de macarrones y mayonesa, meat loaf italiano, pollo rostizado, berenjenas a la parmesana con salsa marinara y mozzarella fresco derretido por encima, aceitunas frescas aliñadas con hierbas, todo tipo de aceites de oliva y panes de las mejores panaderías del barrio. El tour dura tres horas caminando y cuesta B/. 59.00. (http://www.localtastesofthecitytours.com)

Chinatown

El barrio chino de San Francisco fue establecido en 1848 y es uno de los más grandes e importantes de Estados Unidos. Hoy ocupa un área de 30 cuadras y aloja a unos 70 mil habitantes. Aquí tomé mi segundo tour con Wok Wiz, el cual partió desde el hotel Hilton en Kearny Street en el distrito financiero. Alberta Chin, nuestra guía, nos dio la bienvenida y nos habló sobre la historia del barrio y de lo que veríamos a lo largo del recorrido. Muy diferente a mi experiencia del día anterior, estar en Chinatown es como transportarse a Hong Kong, a través de sus olores, sonidos e imágenes.

Grant Avenue es la calle principal y la más turística, donde se ubican tiendas de todo tipo. Alberta nos condujo hasta nuestra primera parada, no sin antes señalarnos algunos sitios de interés: una pintoresca pastelería que mostraba en su vitrina réplicas en cera de auténticos dulces chinos, y el Wok Shop, un paraíso de utensilios de cocina asiática. Entramos a Tung Fong Trading Company, una tienda muy peculiar que se especializa en hierbas tanto culinarias como medicinales. Luego caminamos hasta el Red Blossom Tea, un sitio que sorprende por su decoración hip y moderna en medio del bullicio y desorden del barrio. Aquí puedes comprar hojas de té sueltas por peso, de origen premium, algunos orgánicos y otros artesanales provenientes de toda Asia y del mundo. Recibimos una fascinante clase de cómo preparar y servir el té. De allí Alberta nos guió a través de una multitud hasta un mercado de pescados, donde cada espécimen nada en su tanque y los clientes los escogen aún vivos para llevarlos hasta sus negocios o casas.

Dos puertas más abajo entramos en un mercado de frutas y vegetales frescos donde apreciamos productos autóctonos de las cocinas asiáticas. El tour incluye una breve visita al Golden Gate Fortune Cookies Co., una pequeña fábrica de galletas de la fortuna, en un callejón estrecho, casi escondida pero que vale la pena visitar. Se puede optar por culminar la mañana degustando un tradicional dim sum en uno de los restaurantes del barrio. Recomiendo este tour guiado, ya que el barrio es grande y sus calles complicadas, muchas personas no hablan inglés y es mejor visitarlo con alguien que conozca bien el área. Este tour dura aproximadamente 2 horas a pie (sin el dim sum) y tiene un costo de 42 dólares (http://www.wokwiz.com)


3.30.2008

Chef que bloguean

Blog de Jean Georges Vongerichten

Quién iba a decir que los blogs se convertirían en una herramienta tan poderosa. Yo empecé el mío hace ya tres años, con el único objetivo de tener un medio donde expresarme libremente y donde promover la gastronomía de mi país y de latinoamerica. Un hobby. No suelo escribir sobre asuntos personales, ni dar muchas opiniones, más bien es un sitio donde mis lectores encuentran recetas, noticias, reportajes de mis viajes y mis artículos. Me inspiraron a comenzar mi propio blog personas como Melissa en Panamá, Sumito y María Luisa en Venezuela. En los últimos meses por la gran cantidad de trabajo, no he tenido mucho tiempo para escribir con frecuencia. Bien es sabido lo difícil que es combinar trabajo, casa, hijo, proyectos, obligaciones, compromisos y además tratar de mantener el blog al día. Pero lo poco que posteo, trato de que sea de interés y buen contenido.

Por eso, y conociendo que la ocupación de cocinero es de las más intensas y demandantes que existen, me ha sorprendido (agradablemente) toparme con este artículo en el Los Angeles Times que habla sobre la última tendencia: grandes chefs ahora tienen sus blogs. Y no son cualquier chefs, de esos que se llaman chefs de papelito, o de recién graduados de escuela de cocina. Me refiero a chefs de la talla de Mario Batali, que tiene no uno si no dos blogs, y Jean-Georges Vongerichten, Dios mío!, que deben ser de los chefs más ocupados del planeta. De dónde sacan el tiempo?

En este blog, Mario, escribe, por ejemplo, sobre un viaje a España, sobre su vida familiar, y de cuando le envío flores de Panamá a su esposa para un aniversario. En este otro pone recetas. Jean-Georges, uno de los chefs que admiro, tiene una manera de escribir que me encanta, el relata sobre sus vacaciones familiares, sobre su trabajo y además tiene enlaces a las recetas de su último libro Asian Flavors of Jean-Georges.

"The Egg", el postre de huevo relleno de chocolate de leche brûlée de Michael Laiskonis

Michael Laiskonis es el chef pastelero de Le Bernardin en Nueva York, y su blog es excelente y muy bien escrito. Ganador de muchos premios entre ellos mejor chef pastelero del año en todo el país, se nota que Michael es una persona muy meticulosa. El pone sus recetas en formato de .pdf para que el lector puede bajarlas, tiene unas que se ven complicadas para interesantísimas. A este blog voy a volver con frecuencia pues es uno de mis favoritos.

Para los que les gusta la cocina de vanguardia, Sean Brock, chef ejecutivo de McCrady's en Charleston, Carolina del Norte es fan de la metylcelulosa y de los runners. En su blog ping island strike coloca fotos e ideas de muchos de sus platos y experimentos. No encontré muchas recetas pero vale la pena visitar esta página por la gran cantidad de información. Otro blog sobre este mismo estilo de cocina es Food102 de Ian Kleinman, chef de O's en el Westin Westminster en Colorado. Super interesante y tiene mucho sobre cocina al vacío y la aplicación de texturas.

Laruent Gras en la cocina de Tru en abril del año pasado,
esta foto la tomé durante un recorrido por el restaurante.

Laurent Gras dejó su puesto de chef en Tru y ahora va a abrir su propio restaurante en Chicago, L2O. Hace poco lanzó su blog L2O Blog donde hace un recuento de como va armando su propio negocio, además de colocar algunas recetas. Otro blog sobre el proceso de abrir un restaurante es el de la chef Alison Barshak, en Philadelphia. Es interesante ver las fotos desde cómo se va construyendo el sitio, hasta escogiendo el nombre del restaurante y el mobiliario.

Finalmente, chequeen Studio Kitchen, el blog de Shola Olunloyo, un chef privado que hace catering de super alta cocina en varias ciudades de Estados Unidos. Este sitio me fascinó, por sus increiblemente bella fotografía y estilismo y alguna que otra receta. Shola tiene un gusto exquisito y se nota en todo lo que expone en su blog.

Me encanta que todos estos super chefs estén compartiendo generosamente sus secretos, y espero que muchos más se unan pronto, para enriquecer y adornar la blogosfera con sus deliciosas creaciones.

3.06.2008

Chefs contra el Hambre


NOTA DE PRENSA

CHEFS CONTRA EL HAMBRE
COCINAR PARA COMBATIR LA DESNUTRICIÓN
Santiago, 3 de marzo de 2008.


La Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre de FAO ha lanzado una convocatoria para el Primer Recetario Internacional de este proyecto. Debido a que este año, 2008, ha sido declarado por las Naciones Unidas el Año Internacional de la Papa, estamos convocando a todos nuestros amigos y amigas cocineros a crear una receta original que tenga como elemento clave este tubérculo. Las recetas deberán poder realizarse con los insumos (alimentos y utensilios) que tienen las familias más desfavorecidas, para ayudar a que coman más rico y más sano, preservando su cultura alimentaria. La convocatoria completa la encontrarán en nuestro sitio web: http://www.rlc.fao.org/iniciativa/chefs1c.htm

Este esfuerzo es parte del proyecto “Chefs contra el hambre”, una propuesta de la Iniciativa para unir a todos los sectores en el combate contra la desnutrición. Esta red involucra a prestigiados chefs internacionales, cocineros, críticos gastronómicos y empresarios que desean compartir, con los más necesitados, información útil y accesible para que con los alimentos a los que tienen acceso puedan preparar platos diversos, nutritivos y sabrosos.

Dado que el primer compromiso de un o una gran cocinera es con la comida segura y saludable, los chefs están apoyando este proyecto para promover el consumo adecuado de los alimentos dándole un toque de sabor para mejorar la calidad de vida de las personas.

La intención de este esfuerzo es promover a los chefs en un triple rol: primero, como aquellos que alimentan a los demás seres humano; segundo, como transformadores de simples ingredientes en arte culinario y, tercero, como personas que pueden influir en los demás a través de la comida.

La Iniciativa busca generar tres resultados específicos con este proyecto:
1.La impresión de varios recetarios de platos prácticos, rápidos y sencillos para distintas comunidades de la Región, a fin de enriquecer y equilibrar su alimentación.

2.Apoyar visitas en terreno para dar cursos de cocina a comunidades de bajos recursos y que sufran de problemas de desnutrición.

3.Por último, la Iniciativa se aliará con otros proyectos para promover la participación de restaurantes y empresarios de la alimentación en la sensibilización sobre el problema del hambre.

Para lograr esto, la Iniciativa cuenta ya con el apoyo de grandes chefs iberoamericanos cuyo compromiso con los más necesitados y con el disfrute de los alimentos es tangible. Pero la invitación sigue abierta: por estamos invitando a todos a sumarse a este proyecto, contactándonos en http://www.rlc.fao.org/iniciativa/chefs1c.htm. Los chefs, empresarios de la gastronomía o cocineros aficionados que estén interesados se podrán beneficiar de la experiencia, y la sociedad se beneficiará de su generosidad y talento.
Erradicar el hambre en América Latina y el Caribe es una meta posible. Juntos podremos alcanzarla.

Contacto:
José Luis Vivero, teléfono (56 2) 337 2328, e-mail: joseluis.vivero@fao.org
Andrés Pascoe, teléfono (56 2) 337 2341, e-mail: andres.pascoe@fao.org
También se sugiere consultar la siguiente dirección de Internet:
http://www.rlc.fao.org/iniciativa

3.04.2008

Panama Restaurant Week


Excelente iniciativa es el Panama Restaurant Week que se celebrará del 24 al 31 de marzo en los mejores restaurantes de la ciudad. Para ver la información completa del evento, más el calendario de actividades que tendrán lugar durante esa semana, visite el sitio web del evento aquí.

3.02.2008

Mi viaje a Lima

Mi artículo de hoy en Mosaico, relata mi reciente viaje a Lima, Perú. Aquí se los dejo.



Lima, paraíso de sabor
Elena Hernandez
mosaico@prensa.com


Mi fascinación con la gastronomía peruana nació tiempo atrás, después de probar mi primer ají de gallina, un sublime plato a base de pollo escalfado y deshilachado, leche, queso parmesano, huevos duros, papas, aceitunas y nueces, que me cautivó.
Me enamoré del cebiche frito que sirven en algunos restaurantes de nuestro país, tanto así que creo haberlos probado todos en mi afán por encontrar el mejor. Es un estilo de croquetas de pescado marinado con jugo de limón, rebozadas y perfectamente fritas, antes de ser rociadas con juliana fina de cebollas aliñadas que aportan una textura crujiente y un dulzor natural, un contraste perfecto con el ácido del cítrico. Pero fue la causa limeña quien terminó de conquistar mi corazón: un cilindro de puré de papa amarilla condimentada con ají amarillo, tradicionalmente relleno de una cremosa ensalada de pollo, atún o camarones con mayonesa, aguacate y aceitunas negras, que nos inspira a la creación de nuevas versiones.
Un día cayeron en mis manos dos maravillosos libros: La Cocina Peruana de Tony Custer y Perú: una Aventura Culinaria, de Gastón Acurio, a través de los cuales fui descubriendo los anticuchos, los tiraditos, los secos, la parihuela, los chupes, los tacu tacu. �Cuánta variedad! En varias ocasiones me topé con anuncios sobre la gastronomía peruana en revistas de cocina internacional y me llamaba la atención cómo el gobierno de ese país promovía el turismo a través de su culinaria. Y un día coincidí con el chef Gastón Acurio en un congreso en Madrid, justo cuando empezaba a escribir en este espacio, y aproveché para realizar mi primera entrevista, la cual me permitió entender que la cocina peruana comprende distintos tipos de cocina, resultado de un crisol de razas y, también, que me faltaba mucho por conocer.

Nunca había pisado el Perú, sino hasta hace un par de meses cuando fui invitada a una cena de gala organizada por la Sociedad Peruana de Gastronomía, con el fin de recolectar fondos para la reconstrucción del muelle pesquero de San Andrés en Pisco, destruido por el terremoto. El evento contó como invitados especiales a los chefs españoles Juan Mari Arzak y Andoni Luis Aduriz, y la participación de una docena de cocineros peruanos. Paralelamente, se realizó el Primer Concurso del Cocinero Joven, donde participaron estudiantes de las 21 escuelas de cocina ubicadas en Lima y el cual se realizó en la sede de Le Cordon Bleu Perú, que cuenta con instalaciones que triplican el tamaño de las sucursales de la misma escuela en París o Londres.

Realicé un tour por las cuatro marcas propiedad de Gastón Acurio: el Astrid & Gastón original, que en contraste al moderno local recién abierto aquí en El Cangrejo, se aloja en una vieja casona del barrio de Miraflores, con pisos de madera y un ambiente acogedor, con un servicio y comida impecables, donde se hace evidente por qué ha sido elegido como uno de los 100 mejores restaurantes del mundo. T’anta (que en lengua quechua significa pan), es un delicatessen-pastelería-panadería-bistro- un tipo de Fauchon pero peruanizado, donde en lugar de patés encontramos causas, en lugar de pastas comunes encontramos ravioles de ají de gallina. Mis favoritos, el pastel de choclo (maíz) y las empanadas de ají de gallina, con las cuales aluciné. En el lado de pastelería, que dirige Astrid, esposa de Gastón, me encantaron los macarons de lúcuma, una fruta parecida al mamey, con la cual elaboran en Perú muchos postres y los de hoja de coca, ingrediente con el cual ella está desarrollando una línea de productos. Los macarons de Astrid no tienen nada que pedirle a los de Pierre Hermé en París, ni sus croissants de forma perfecta y hojaldrados, como deben ser. Los productos son de primera, y la adaptación de lo europeo a lo peruano, un derroche de creatividad. En La Mar, la cebichería, un templo de pescados y mariscos, disfruté de un banquete de productos frescos: conchas, lenguado, conchas negras, tiraditos. Me sorprendió la fila de personas que se forma para entrar a este sitio, una de las marcas peruanas que se ha expandido por el mundo. Por último, Pasquale Hermanos, la sanguchería y cuarta marca de Gastón, donde preparan los emparedados más deliciosos que he probado. Si usted va a Lima, le recomiendo que no deje de visitar cualquiera de las doce sucursales de Pascuale Hermanos y cómase su par de sánguches, mis favoritos, el de pollo a la brasa (trozos de pollo asado a la brasa, tierno y jugoso con su piel doradita, en un pan francés redondo, bien crujiente, con una salsa de mayonesa casera, tomate y lechuga) o el de chicharrón, costillas cocidas a la perfección, con salsa criolla (mucha cebolla morada aliñada), muy delicioso. Nada de ketchup ni papas fritas. Todos los sánguches (nótese que el nombre es en español), se pueden acompañar con yuquitas, camotes o maíz.

En Lima hay muchos restaurantes excelentes, entre ellos visité Malabar, cuyo joven chef es Pedro Miguel Schiaffino. Allí disfruté de un almuerzo que incluía el ají rocoto relleno de morcilla, el tiradito de conchuelas que nadaban en una salsa verde exquisita y una cacerola de hongos salvajes. Otro restaurante que visité fue la Huaca Pucllana, cuya chef y dueña es Marilú Madueño, una peruana que estudió en Francia y que presenta una cocina peruana de primera. El mismo se ubica en un complejo arqueológico donde nos prepararon una pachamanca, que consiste en cavar un hoyo en la tierra y forrar el mismo con piedras de río muy calientes, donde se arreglan en capas distintos tipos de papas y tubérculos, carnes de cerdo, chivo y pollo marinados, humitas, plátanos y choclos. Posteriormente el hoyo se cubre con tierra y todo se cocina con el calor del fuego en la superficie. Para esto trajeron a Jesús Gutarra, un maestro pachamanquero. La pachamanca lleva proceso complicado y termina en una ceremonia donde se elige a un padrino y madrina entre los asistentes, y se bendicen los alimentos que se van a cocinar. El ritual (del quechua pacha es igual a tierra, manca es igual a olla) tiene orígenes ancestrales.

Fui a dos mercados, uno al aire libre con productos artesanales y orgánicos, donde se encuentran ingredientes como quesos de cabra, mermeladas, verduras, hierbas, especias, y hasta productos medicinales naturales. En el mercado de Surquillo sorprende la variedad y la calidad de alimentos: choclos morados, espárragos, aceitunas gigantescas, pacanas, frutas secas, alcachofas que las señoras locales tornean expertamente allí mismo, fresas del bosque, aguaymantos (uchuvas), albaricoques, higos, la lúcuma, quesos, entre miles de otros. Me pregunto qué habría dicho Winston Churchill sobre cómo gobernar el Perú, un país donde crecen tres mil variedades de papa, así como miles de otros productos que fundamentan de su excelente cocina, para mí, una de las mejores.

Gastón, yo, Andoni

La Mar

Cebiche de Conchas de abanico

Cebiche de Conchas negras

Otros cebiches

Le Cordon Bleu Lima, con impresionantes instalaciones

En las cocinas de Le Cordon Bleu Perú

Ají de gallina, uno de los platos del concurso

Arzak y Aduriz observando el ají de gallina

Los jurados

Platos finalistas

El ganador

Entradas en Malabar

Cazuela de Hongos salvajes, Malabar

otro plato de Malabar

En el mercadito orgánico, Miraflores

Mi puesto preferido, los quesos de cabra

En Surquillo

Higos frescos

Alcachofas

Choclos morados

Aguaymantos (uchuvas), por qué le quitamos el capullo acá?

Con el maestro Arzak, en la Gran Cena del Museo de Osmán

Los cocineros en plena faena

Gastón, Andoni... que estarían pensando?

Los chefs trabajaron en parejas, esta fue una de ellas

El maestro Sato dando instrucciones para su plato

La mise en place fue enorme

Jesús Gutarra, maestro pachamanquero de Perú


Churchill hubiera alucinado, de seguro

Colocando los tubérculos en el hoyo

Colocando las carnes para la pachamanca

Las vasijas de barro con el queso

La pachamanca lista, a servir

Humitas

El fondue de queso

Una llamita en el jardín de una casa en Lima